Mientras la compañía noruega cree que Trond Werner Hansen contó sus
secretos comerciales a los creadores de Firefox, el demandado defiende
su inocencia y considera que se le ha acusado "injustamente".
Opera Software ha presentado una demanda contra un ex-empleado, alegando
que éste contó sus secretos comerciales al creador de uno de sus
navegadores rivales: la Fundación Mozilla, responsable de Firefox. Y, en
consecuencia, reclama 20 millones de coronas noruegas (unos 3,4
millones de dólares al cambio) por daños.
El denunciado en cuestión es Trond Werner Hansen, un diseñador y músico
con sede en la ciudad de Oslo, que trabajó para la compañía noruega
entre 1999 y 2006, y con la que se volvió a relacionar entre 2009 y 2010
para tareas de consultoría. De hecho, a su ingenio se le atribuyen
ciertas innovaciones como la navegación por pestañas, la marcación
rápida o la búsqueda integrada.
La parte demandante
"cree que Hansen, después de abandonar Opera, ha
actuado en contra de sus obligaciones contractuales y legales, entre
otras cosas, en lo que respecta al deber de lealtad y sus obligaciones
de confidencialidad", según explica el abogado de Opera y
recoge The Next Web. Ésta sería
"una
empresa innovadora que ha desarrollado software y tecnología que han
demostrado tener éxito a nivel internacional. Y es natural que actúe
frente a cualquier violacióna fin de proteger sus intereses".
¿Qué dice Hansen? Básicamente, que no hay caso. En un
post publicado en su Tumblr
a raíz de la comunicación de la demanda explica haber estado trabajado
sobre la idea de un navegador tras su marcha de Opera, pero especifica
que dicho navegador
"existía como concepto e ideas, pero nunca se desarrolló, ya que opté por centrarme en otros proyectos".
"Es cierto que me reuní con Mozilla, Google y Flock (un primer
intento de navegador social) en 2007 para hablar sobre el futuro de los
navegadores, pero al final elegí un camino diferente".
En verano de 2008, el fundador y por aquel entonces CEO de Opera, Jon
von Tetzchner se habría vuelto a acercar a él para retomar su
colaboración.
"Le dije que no quería ningún salario, tampoco
acciones, sino el 1% de los ingresos de búsqueda como compensación. Me
dijo que era imposible, así que no hubo acuerdo. De hecho nunca hubo
ningún tipo de acuerdo o transferencia de la propiedad del concepto de
GB [el nombre que Hansen ha elegido para referirse al tipo de navegador
que siempre ha tenido en mente] a Opera", indica.
"En el comienzo de 2009, llegamos a un acuerdo en el que únicamente
me dedicaría a ser consultor y, durante 2009 y 2010, algunas de mis
propuestas de diseño se basaron naturalmente en algunos de mis viejos
conceptos de GB, ya que ésa es la dirección que quería que tomase el
navegador".
Cuando Opera decide no renovarle el contrato, a finales de 2010,
"se
había avanzado muy poco en el desarrollo e informé al nuevo director
general, Lars Boilesen, que probablemente intentaría contribuir a un
proyecto de código abierto como el navegador Mozilla Firefox. En una
reunión con Lars, me dice que lo entiende, y también dejo claras mis
intenciones en un correo electrónico que nunca me respondió".
El siguiente paso, según la versión de Hansen, fue firmar un contrato de consultoría con Mozilla. En junio de 2012 se hizo
público un vídeo en el que presenta un prototipo de navegador táctil bautizado como Junior,
"que nada tiene que ver con la demanda presentada por Opera", aclara el demandado.
"Sin embargo, en ese mismo vídeo, un empleado de Mozilla presenta
entre otras una función nombrada Search Tabs y Opera dice que eso
demuestra que debo haber proporcionado sus secretos comerciales a
Mozilla causándoles daños por valor de 20 millones de coronas noruegas", concluye Hansen.
"Estoy totalmente en desacuerdo con su posición, considero que se me ha acusado injustamente y creo que puedo demostrar mi caso".
A partir de aquí, habrá que esperar para ver qué es lo que tiene que
añadir Opera y cómo se desarrolla esta batalla judicial que, según ha
revelado la compañía nórdica, dará su pistoletazo de salida en agosto.